martes, 12 de agosto de 2008

seguimos con la 3ra parte de la lucha por la independencia de la guerrilla tawantinsuyana

Como ya lo decíamos, lo que delata la esencia real de la “independencia estadual peruana”, es que en la “proclama de la independencia” estuvo la “crema y nata del poder colonial español”, sin embargo, nuestros guerrilleros tawantinsuyanos; quienes eran continuadores directos de los combatientes de Tupaq Amaru, fueron excluidos de los festejos. Esto fue lo que marcó este momento: “el desaire a los que habían peleado y seguían combatiendo, el rechazo a nuestros guerrileros; o sea, a nuestra nación tawantinusuyana”. Un oficio del Marqués de Montemira ordenaba a los comandantes supremos de los montoneros:
“que ninguna de las partidas de su mando, sea la que fuere, avance hacia la capital, ni entre en ella por pretexto alguno”.

Después de la declaración de la independencia estadual criolla, hubo fiesta y algarabía, en la que se mezclaron y bailaron españoles criollos y negros; esclavos y esclavistas juntos, pero no revueltos…. Nuestra nación, estuvo prohibida de participar.
Mientras los bailes y lo festejos, los brindis y las jaranas se multiplicaban en la “capital de la colonia”; en el interior de nuestro territorio se extendía una guerra implacable, en el que los prisioneros eran fusilados, descuartizados, ahorcados y masacrados por los españoles. Nuestra Nación con sus montoneros seguía combatiendo contra la dominación colonial. Por ejemplo, en Tawripampa una iglesia se transformó en hospital para albergar a los heridos de guerra del ejercito español; pero llegado el momento de partir, se cerró las puertas y el oficial español Rodil en un acto de crueldad sin limites, ordenó prenderles fuego. Todos los soldados que no pudieron seguir en la marcha con el ejército español fueron allí quemados vivos y también en sus casas muchos habitantes.
Este hecho se explica mejor si se recuerda que la gran mayoría de los soldados del ejercito español eran de origen tawantinsuyano levados a la fuerza; y como era costumbre en esa época, los prisioneros eran asimilados por el vencedor e incorporados a sus filas.

¿Como explicar el comportamiento de San Martín?:
“La flota estaba impaga y amenazaba ya un motín, nuestros montoneros tawantinsuyanos clamaban por armas y oficiales; el ejercito del rey se retiraba sin ser atacado, aun cuando podía haberlo destrozado”.
La respuesta es una sola: el Proyecto criollo de Independencia estadual fue un proyecto neo-colonial y San Martín venía con un encargo bien claro: entenderse con los españoles; y no solo eso; protegerlos a como de lugar de la furia de nuestra Nación que estaba en pie de guerra, con nuestros montoneros como nuestro segmento armado.
Nuestras “guerrillas” tawantinsuyanas montoneras combatían vigorosamente en la sierra, nuestra Nación estaba en pie de guerra. Estaba en marcha pues una autentica y fornida sublevación nacional. Pero San Martín no se animó a desatar una “revolución” de “carácter liberacionista y a escala abierta” en un medio en el que la “Guerra de Liberación” arreciaba ya por doquier. Sus convicciones eran otras, y otras las instrucciones y encargo recibidas del ejercito de Buenos Aires y del Gobierno de Chile, a los cuales representaba hasta ese momento.

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