
¿QUIENES CELEBRARON EL 28 DE JULIO DE 1821?
El producirse la invasión a Tawantinsuyu en 1532, nuestro país quedó atrapado en un sistema de COLONIALISMO EXTERNO. Desde ese trágico momento España tuvo aquí a sus testaferros criollos (los únicos con derecho a ser llamado peruanos hasta 27 de agosto de 1821) y ante esta situación, nuestra Nación luchó en todo instante contra la opresión y por la LIBERACION ANCIONAL. Cuando San Martín llega a la “colonia peru”, nuestra Nación, con sus guerrilleros montoneros, quienes eran continuadores en línea directa de la lucha de de Tupaq Amaru, tenían en jaque al ejercito español realista.
En ese contexto histórico llega el “SALVADOR Y LIBERTADOR” San Martín, enviados por el gobierno de Chile y de las “Provincias unidas del Rio de la Plata” (hoy Argentina). Pero, este llegó a la “Colonia Perú” no para atacar a los españoles y a liberar a nuestra nacion, sino, todo lo contrario; vino con un encargo bien claro: “entenderse con los criollos peruanos (españoles nacidos en el Perú) y librarlos de la furia de los guerrilleros montoneros tawantinsuyanos”. Cuando este llega a la “colonia Perú”, el invasor español, “gestionó” ante él, que las fuerzas guerrilleras tawantinsuyanas cambiasen de mando y si es posible hasta de bandera. Increíblemente, San Martín accedió a este pedido infame:
“Las fuerzas guerrilleas cobrizas tawantinsuyanas (montoneras) pasaron a ordenes del enemigo español: el Gobernador de Lima, el anciano y ultra-conservador Marqués de Montemira, nombrado por el Virrey, dispuesto a entenderse con San Martín.
Sin dirigirse al comando de los guerrilleros, y en aras del objetivo político principal: entenderse con los criollos y salvarlos de la furia de nuestra nación Tawantinsuyana; accedió al pedido del marqués de Montemira muy complacidamente, manifestándole incluso que “puede disponer de todo o parte de las fuerzas montoneras, según fuese de su agrado”.
Montemira ordenó que los guerrilleros tawantinsuyanos se replegasen y alejasen una legua de la ciudad, poniendo así a buen recaudo al invasor enemigo atrincherados en la “capital de la colonia”. Esto permitió también que las tropas del ejército español salgan de Lima sin sufrir un solo rasguño. Todo esto con la venia y complacencia de San Martín.
Nuestra Nación tawantinsuyana mayoritaria, y todos los jefes guerrilleros tawantinsuyanos estaban abiertamente en contra de un arreglo como el que propició San Martín.
Ante la “ebullición del lumpen” en lima, los criollos españoles en lima pidieron apoyo a San Martín, a lo que este accedió de muy buen gusto, disponiendo las más drásticas medidas contra los ladrones y los que alterasen la paz en la frívola ciudad colonialista.
Ahora que comprendían que San Martín era el “salvador, protector y redentor, cuasi Mesías histórico”; el día 15 de julio de 1821 en Lima, los “hijos y testaferros del poder colonial español”, realizaron un Cabildo abierto; en donde se pronunciaron por la “independencia de la dominación española y de cualquier otra extranjera”; con la aprobación de trescientas firmas, pero como a San Martín le parecía muy poco, en los días siguientes se logró recoger a como de lugar unas tres mil firmas mas.
La aristocracia española peruana entendiendo que realidad San Martín era su “libertador y salvador”; decidió inclinarse por un pacto con este y decidieron en cabildo recibir a San Martín en la “capital de la colonia”: Lima, de modo triunfal.
“San Martín los estaba liberando del hambre, de los esclavos, los lumpen, y sobre todo de sus enemigos históricos y naturales: los archi-peligrosísimos guerrilelros tawantinsuyanos…. y quizá también de la Constitución española de 1812”.
Lo que grafica a todas luces la esencia de la “independencia criolla peruana”, es que al Cabildo del 15, asistieron la “crema y nata de la testaferrería del poder colonial”: las más altas autoridades virreinales, incluyendo el arzobispo que era español y “todos proclamaron la libertad y la independencia del Perú del infame y tiránico gobierno español”. Recuérdese que en ese entonces, el gobierno de España con el general Riego tenía un carácter progresista; y los invasores criollos peruanos hijos de España, esperaban también que San Martín los libere de la Constitución de 1812.
El producirse la invasión a Tawantinsuyu en 1532, nuestro país quedó atrapado en un sistema de COLONIALISMO EXTERNO. Desde ese trágico momento España tuvo aquí a sus testaferros criollos (los únicos con derecho a ser llamado peruanos hasta 27 de agosto de 1821) y ante esta situación, nuestra Nación luchó en todo instante contra la opresión y por la LIBERACION ANCIONAL. Cuando San Martín llega a la “colonia peru”, nuestra Nación, con sus guerrilleros montoneros, quienes eran continuadores en línea directa de la lucha de de Tupaq Amaru, tenían en jaque al ejercito español realista.
En ese contexto histórico llega el “SALVADOR Y LIBERTADOR” San Martín, enviados por el gobierno de Chile y de las “Provincias unidas del Rio de la Plata” (hoy Argentina). Pero, este llegó a la “Colonia Perú” no para atacar a los españoles y a liberar a nuestra nacion, sino, todo lo contrario; vino con un encargo bien claro: “entenderse con los criollos peruanos (españoles nacidos en el Perú) y librarlos de la furia de los guerrilleros montoneros tawantinsuyanos”. Cuando este llega a la “colonia Perú”, el invasor español, “gestionó” ante él, que las fuerzas guerrilleras tawantinsuyanas cambiasen de mando y si es posible hasta de bandera. Increíblemente, San Martín accedió a este pedido infame:
“Las fuerzas guerrilleas cobrizas tawantinsuyanas (montoneras) pasaron a ordenes del enemigo español: el Gobernador de Lima, el anciano y ultra-conservador Marqués de Montemira, nombrado por el Virrey, dispuesto a entenderse con San Martín.
Sin dirigirse al comando de los guerrilleros, y en aras del objetivo político principal: entenderse con los criollos y salvarlos de la furia de nuestra nación Tawantinsuyana; accedió al pedido del marqués de Montemira muy complacidamente, manifestándole incluso que “puede disponer de todo o parte de las fuerzas montoneras, según fuese de su agrado”.
Montemira ordenó que los guerrilleros tawantinsuyanos se replegasen y alejasen una legua de la ciudad, poniendo así a buen recaudo al invasor enemigo atrincherados en la “capital de la colonia”. Esto permitió también que las tropas del ejército español salgan de Lima sin sufrir un solo rasguño. Todo esto con la venia y complacencia de San Martín.
Nuestra Nación tawantinsuyana mayoritaria, y todos los jefes guerrilleros tawantinsuyanos estaban abiertamente en contra de un arreglo como el que propició San Martín.
Ante la “ebullición del lumpen” en lima, los criollos españoles en lima pidieron apoyo a San Martín, a lo que este accedió de muy buen gusto, disponiendo las más drásticas medidas contra los ladrones y los que alterasen la paz en la frívola ciudad colonialista.
Ahora que comprendían que San Martín era el “salvador, protector y redentor, cuasi Mesías histórico”; el día 15 de julio de 1821 en Lima, los “hijos y testaferros del poder colonial español”, realizaron un Cabildo abierto; en donde se pronunciaron por la “independencia de la dominación española y de cualquier otra extranjera”; con la aprobación de trescientas firmas, pero como a San Martín le parecía muy poco, en los días siguientes se logró recoger a como de lugar unas tres mil firmas mas.
La aristocracia española peruana entendiendo que realidad San Martín era su “libertador y salvador”; decidió inclinarse por un pacto con este y decidieron en cabildo recibir a San Martín en la “capital de la colonia”: Lima, de modo triunfal.
“San Martín los estaba liberando del hambre, de los esclavos, los lumpen, y sobre todo de sus enemigos históricos y naturales: los archi-peligrosísimos guerrilelros tawantinsuyanos…. y quizá también de la Constitución española de 1812”.
Lo que grafica a todas luces la esencia de la “independencia criolla peruana”, es que al Cabildo del 15, asistieron la “crema y nata de la testaferrería del poder colonial”: las más altas autoridades virreinales, incluyendo el arzobispo que era español y “todos proclamaron la libertad y la independencia del Perú del infame y tiránico gobierno español”. Recuérdese que en ese entonces, el gobierno de España con el general Riego tenía un carácter progresista; y los invasores criollos peruanos hijos de España, esperaban también que San Martín los libere de la Constitución de 1812.

